El origen de las Ferias hay que buscarlo en la Edad Media, como estímulo de la actividad comercial en unas ciudades de la Europa Occidental, que empezaban a desarrollar un crecimiento poblacional importante. Para los comerciantes suponían interesantes oportunidades de ofrecer sus mercancías en condiciones algo más favorables a nivel de impuestos durante varios días, y a su vez, para los ciudadanos suponía en muchos casos la posibilidad de encontrar productos novedosos o difíciles de conseguir.
La Feria se constituía, de cierta manera, como un indicador del “estado del arte” en muchas disciplinas, ya que el comercio no se limitaba únicamente a ofrecer lo mejor de la agricultura y ganadería, sino que la artesanía y los avances tecnológicos de una incipiente y primitiva industria también iban abriéndose paso.
Incluso la figura del conocido como “Charlatán” tenía su protagonismo, aprovechando la ignorancia de la inmensa mayoría de la población de la época, que asistía con verdadero entusiasmo a presentaciones fantasiosas de objetos variopintos y elixires milagrosos. La representación se adornaba con una exagerada “verborrea”, capaz de provocar la compra compulsiva en el improvisado espectador. Alejandro Sanz, varios siglos después, en su canción “No es lo mismo”, parece retroceder en el tiempo y describirlo casi al detalle:
“Tengo
Pomada pa’ to’ los dolores
Remedio para toda clase de errores
También recetas pa’ la desilusión“
Una Feria del Libro
Con el tiempo, la promoción de la cultura también llegaría a las Ferias. La invención de la imprenta hizo posible que los libros, manuscritos hasta entonces, dejaran de ser cosa exclusiva de los monasterios. El Libro ha sido una pieza clave en los últimos siglos, ya que hasta hace poco era la única fuente de documentación accesible. La primera Feria del Libro del mundo parece datarse allá por el siglo XIV, en la ciudad alemana de Frankfurt.
Ya en el siglo XXI, la autopublicación es otro hito importante para ese autor independiente que no lo tiene fácil con las editoriales, para al menos sacar a la luz sus inquietudes, materializando aquello que tiene en su interior.

Si además se deja un pequeño espacio en las Ferias del Libro de algunos municipios –como es el caso de Rivas-Vaciamadrid– para esta “Literatura Indie”, ese escritor podrá sentirse al menos por unas horas un poco más protagonista en hacer llegar su obra a los curiosos que siguen demandando libros, en un tiempo en que la tecnología ofrece otras muchas posibilidades de ocio como alternativas a la lectura.
Participar como autor en la Feria, en general ha sido una bonita experiencia. Tampoco fue una tarde de multitudes; se echó en falta algo más de público y animación, pero fue de agradecer la oportunidad de poder estar allí.
Recuerdo, sin embargo, en parte con pena y en parte con risas, un invitado inesperado que se dejó ver demasiado en aquellos momentos: el Ego disfrazado del “Charlatán” al que antes hacía referencia. En otra de las casetas participantes, literalmente se asaltaba al posible lector-comprador llegando a ofrecer un gran despliegue de “productos” a viva voz, de manera algo agresiva y acompañada incluso de un polvorón en algunos casos. Sí, tal cual, ese dulce tan entrañable en Navidad.
El visitante salía prácticamente espantado y con pocas ganas de seguir curioseando por la Feria por miedo a encontrarse alguna situación similar y volver a ser presionado para la compra. El polvorón estuvo de más y resultó indigesto, ya no solo por sus propiedades en general poco saludables y más aún fuera de temporada; sino más bien por lo ridículo de la situación poniendo en un aprieto al público asistente. Esperpéntico. Tengo claro que hoy en día el consumidor quiere comprar pero no tanto que le vendan.
Punto de encuentro
Desconozco la calidad del polvorón y también de los “escritos” que se ofrecían, pero nunca he entendido este tipo de competencia basada en la necesidad de estar por encima de los demás, y más si es en un entorno en el que todos queremos disfrutar y compartir, como es una fiesta del Libro y de la cultura en general.
No obstante, no estaba todo perdido.
El Libro debía ser el protagonista y seguro que liberó su Magia manifestándose con alguna que otra firma y dedicatoria pendientes; un gesto quizá típico y tópico en este tipo de encuentros pero importante cuando se ha puesto lo mejor de uno en esas páginas. Pero quizá lo más importante, es que seguramente fue la Causalidad y no la Casualidad la que propició alguna que otra reunión de amig@s, de aquell@s que llevan mucho tiempo queriendo decirse algo y no podían o no sabían cómo hacerlo. La energía se había liberado al Universo de alguna manera a través de aquellas palabras impresas.
Por eso creo que la necesidad representada por el polvorón está de capa caída, y el Libro por sí mismo todavía puede ser mágico, creando personajes, atmósferas y ambientes; transportándote a lugares, tiempo y situaciones diversos. En una palabra, creando fantasía.
Recordando la “Feria de Scarborough”, una de las más importantes en el Medievo inglés, la tradición popular la ha recordado durante siglos a través de una canción que preguntaba al oyente que en el caso de acudir a dicha feria, darle recuerdos a un antiguo amad@ y pedirle hacer cosas imposibles para volver a creer en su amor.
La canción repite en varias ocasiones las palabras “perejil”, “salvia, “romero” y “tomillo”, especias que no solo hacían referencia a una “pócima de amor” muy popular, sino también representaban cualidades muy deseadas , como la salud y la longevidad, la fortaleza y la valentía, o el coraje y el amor.
Lo siento por el polvorón, pero creo que en esta situación no representó ninguna cualidad elogiable, sino más bien lo contrario. Preferiría en todo caso que se recordara la Feria del Libro como la de Scarborough, con una combinación aromática de calidad y respeto para todos; con una bella melodía también si es posible, como un punto de encuentro capaz de resolver situaciones imposibles.
TONY R.
Fotografía “Books” – The Integer Club
Fotografía Feria del Libro Rivas 2024 – Tony R,
Las opiniones vertidas por los autores de los articulos de esta sección no se corresponden necesariamente con las de "Espacio Protegido X 2"