Parece mentira, tantos años tras su pista, y ahora aparece de la nada.
Según fuentes bíblicas, los descendientes de Noé tras el diluvio universal, eran los únicos habitantes del planeta y pasado un tiempo, en que la maldad volvía a imperar, el siguiente desafío de aquella Humanidad de nuevo corrupta, fue construir una torre tan alta que llegara al Cielo.
El dios de Noé, Yahvé, volvía a castigar de manera ejemplar aquella arrogancia y rebeldía haciendo que todos hablaran lenguas distintas y dejaran de poder comunicarse. De esta manera, se abandonó la construcción de aquella torre y comenzaba otro proceso de purificación. Los hombres se dispersarían de nuevo por la Tierra y deberían hacer lo posible por volver al entendimiento para su convivencia.
Para los no creyentes, esta alegoría daría respuesta a la cuestión de la existencia de tantas lenguas en el mundo, pero a pesar de los esfuerzos realizados por relacionarla con alguna evidencia arqueológica en la zona de Babilonia, no hay nada concluyente.
De las tierras de la Baja Mesopotamia, por arte de magia, nos trasladamos a la Península Ibérica, concretamente a la sede del Parlamento Español, en Madrid, un espacio que se supone de encuentro, de debate.
Nada más lejos de la realidad. Podría decirse que una maldición divina ha enloquecido a los oradores. Todos disponen de una lengua común pero con una actitud chulesca, algunos se empeñan en no hacerse entender, para sentirse diferentes, superiores quizá.
Con unos pésimos actores, la representación acaba con el uso de la Tecnología que ya hubieran querido para sí los antiguos babilonios para burlarse del mismísimo Dios; podrían haberse entendido de nuevo y quizá llegar a terminar su torre en busca del Cielo por el camino más rápido.
Traductores y pinganillos para una traducción simultánea donde no es necesaria y además sale bastante cara. Es de traca. ¡¡Ahh!!, olvidaba que el dinero público no es de nadie.

Parece que algunos ya se han autoproclamado como reyezuelos dentro de un “Juego de Tronos” que tiene poco recorrido, ya que el Reino de los Cielos que pretenden conquistar con el “divide y vencerás”, les aplicará a ellos mismos tarde o temprano. Siempre ha ocurrido así.
La vanidad está de vuelta, demostrando que el ser humano no tiene remedio. La purga está de nuevo servida. La torre surge otra vez desafiante, pero en este caso para sembrar la discordia y el desencuentro entre hermanos, amigos y vecinos,
La penitencia está aún por saberse. Quizá los arqueólogos de un futuro lejano también busquen ruinas de esta segunda Torre de Confusión. No sabemos si encontrarán piedras o pinganillos.
TONY R.
Fotografías:
“La Torre de Babel” – Dominio Público
“Palacio de Las Cortes” – Luis Javier Modino Martínez
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